sábado, 18 de julio de 2020

Alfarería Wari estilo Viñaque

Imagen: Arqueología peruana.

Botella Wari estilo Viñaque representando personaje en posición parada, con rostro cadavérico y gesto sonriente. Lleva uncu decorado con cuatro cabezas de camélidos estilizadas y en perfil; diseños de chevrones en banda horizontal en la parte superior del gollete.

La alfarería Wari, en sus inicios, contiene rasgos propios de la sociedad Huarpa (Ayacucho) pero luego, recoge las experiencias de poblaciones de la costa sur y central del Perú, con estilos cerámicos definidos como Nasca y Nievería. Los posteriores estilos derivados, llevarán impreso patrones Wari pero con marcas locales.

Para muchos investigadores La cultura Wari y su expansión, es el reflejo de lo que sería el primer proyecto político para el Antiguo Perú.


miércoles, 24 de junio de 2020

La música en el Antiguo Perú

Imagen: Exposición temporal Voces del Ande; MNAAHP

La música en el Antiguo Perú posee un largo recorrido en nuestro territorio, su inserción en la vida cotidiana de antiguas poblaciones varía según la sociedad, actividad y función. Las evidencias arqueológicas comprueban la presencia de instrumentos musicales y artefactos que emiten sonidos en sitios con funcionalidades diferentes que van desde espacios ceremoniales, domésticos, rituales, de enterramiento de personajes, entre otros. 

Analizando la línea de tiempo del Perú prehispánico, ubicamos que unas de las evidencias más tempranas de instrumentos musicales se encontraron en el sitio de Paloma (Chilca; Cañete) con una datación de +-3700 a.C. Aquí se halló, asociado al entierro de un individuo, un artefacto de madera tubular hueco con cuatro agujeros, que asemeja a una quena. De igual manera, en la ciudad Sagrada de Caral (+-3000 a.C.) se descubrieron 32 flautas de viento hechas de hueso animal y decoradas con diseños incisos de monos y aves estilizadas; el hallazgo formó parte de las investigaciones hechas a una de las plazas circulares hundidas del complejo arqueológico. En Chavín de Huantar ya para el Formativo peruano (+-1500 a.C.) se hallaron en la denominada “Galería de las Caracolas” gran cantidad de Waylla-quepas (pututos) al interior del templo.


Imagen: Flautas de viento descubiertas en Caral; World Flutes Master

La elaboración de instrumentos musicales varia tanto en regiones como en materiales. Existen artefactos manufacturados a base de madera, frutos, cerámica, metal, huesos de animal, cañones de las plumas, etc. Esta variabilidad al compararlo con las iconografías desplegadas en los soportes permite correlacionar y comprender que la música en el Antiguo Perú reviste características particulares en relación a los tipos de instrumentos y el sonido emitido.  

Imagen: Vaso silbador doble cuerpo Chancay; Pinterest Ancient Perú

Imagen: Trompeta Moche con rostro de felino en el pabellón; Pinterest Precolumbian Art

Según los análisis y estudios todo parece indicar que los músicos tocaban los instrumentos de forma individual, en dúos o en conjunto; en ocasiones, se observa a un solo personaje tocando más de un instrumento. De igual manera, según el tipo y manera de interpretar del ejecutante, los instrumentos se clasificaban en:

· Instrumentos de viento (aerófonos). Flautas, antaras, silbatos, pututos, trompetas, vasijas silbadoras de uno, dos o tres cuerpos, etc.

· De percusión o golpe (mebranófonos). Tambores, timbales.

· Por el movimiento del propio cuerpo (ideófonos). Campanas, cascabeles, vasijas sonajeras.

La combinación y emisión de los sonidos generaban ritmos diversos implementándose acorde con la actividad o ceremonia.

ImagenTableta Nasca representando escena ritual con músico tocando antara; DW Nasca Culture

Definitivamente la música para el antiguo poblador peruano generaba sensaciones y reacciones diferentes, razón por la cual tiene una participación activa en su mundo, que no se restringe a sectores altos o de jerarquía, sino que vincula hacia todas las esferas de la sociedad. 


viernes, 19 de junio de 2020

La guerra y los combates en el Antiguo Perú

Iconografía Moche, enfrentamiento ritual

Los enfrentamientos entre grupos y poblaciones en el Perú Prehispánico revistieron motivaciones de diferente índole a través del tiempo: conquista de nuevos territorios, lograr supremacía ideológica sobre otros pueblos o, destacarse como miembros de la élite guerrera.

Los guerreros a través del tiempo han pertenecido a la clase dirigente, muy vinculada con los gobernantes y/o caciques, en ocasiones, cumpliendo funciones mixtas vinculadas con el mundo ritual, intermediando con sus dioses (Ej. Cultura Moche y los Sacerdotes-Guerreros). Los miembros que integraban la primera línea jerárquica del ejército se distinguían del resto de la población por su indumentaria de batalla (cascos, protectores corporales, orejeras, brazaletes, etc.), armamento (escudos, porras, estólicas, lanzas, boleadoras, hondas) además, de la decoración en sus cuerpos como tatuajes, pintura facial y corporal. Todo parece indicar que para formar parte de la casta guerrera se necesitaba cumplir ciertos requisitos como: destreza en el combate cuerpo a cuerpo, uso correcto de las armas, capacidades físicas, disciplina hacia las ordenes de mando, valentía en el combate, entre otras.   

Para etapas iniciales del Antiguo Perú aún no se encuentran evidencias de establecimientos de ejércitos o enfrentamientos que incurran en conflictos entre poblaciones. La ideología de poder, fuertemente religiosa, parece ser un eje central para dominar a grupos y comunidades en regiones distintas. El control de la mano de obra no solo permitía manejar la construcción de grandes obras arquitectónicas e hidráulicas, sino también, el acceso a los recursos naturales, zona agrícolas y productos. Tal es el caso de la ciudad sagrada de Caral (+-3000 a.C.) o el centro ceremonial Chavín de Huantar (+-1500 a.C.).

Para periodos posteriores, ya encontramos elementos más evidentes que los conflictos requerían de una fuerza disuasiva tanto hacia el ordenamiento social interno como la conquista y protección de grupos externos. Vemos estas realidades con los Moche (+-0-800 d.C.) y su elite guerrera fuertemente asociada con lo ritual o sociedades expansivas como el Imperio Wari (+-600-1100 d.C.) y Chimú (+-1000-1476 d.C.). La estrategia del convencimiento, pero también sus ejércitos y la guerra, determinaron la anexión de nuevos espacios vitales, recursos y personas hacia sus dominios.     

Imagen: Botella Moche representado Guerrero; Pinterest Moche Culture

 
       Imagen: Guerrero Wari encontrado en Pikillacta; Arqueología del Perú

Es ya con el Imperio Incaico (+-1476-1532 d.C.) que el Antiguo Perú ve reflejado su máximo desarrollo regional ampliando el territorio Imperial más allá de los limites políticos actuales. Exitosas campañas de conquista conducidas por Tupac Inca Yupanqui “El gran conquistador” permitió anexar pueblos lejanos a la capital cusqueña, los Huarco en el Valle de Cañete, los Chimú por la costa norte, incluso, sometiendo a poblaciones ubicadas en los actuales Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile, Argentina, sin dejar de mencionar las incursiones oceánicas a la Polinesia, donde investigadores indican que llegó hasta la misma Isla de Rapa Nui (Pascua). 

Recreación de ceremonia Inca. Taringa Megaspot

El concepto de la guerra en el Antiguo Perú debe de entenderse y analizarse como un proceso muy diferente a los ocurridos en otros continentes como Europa o Asia. Aquí observamos un desarrollo particular, donde el poder ideológico-religioso jugo un papel determinante, convenciendo, sin llegar al enfrentamiento entre los pueblos. Ciertamente, los conflictos existieron perdiendo vidas humanas en el proceso, pero también existieron soluciones pacíficas, acuerdos y alianzas que promovieron lazos de amistad y hermandad entre poblaciones diferentes.


Alfarería Wari estilo Viñaque

Imagen: Arqueología peruana. Botella Wari estilo Viñaque representando personaje en posición parada, con rostro cadavérico y gesto sonriente...