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| Iconografía Moche, enfrentamiento ritual |
Los enfrentamientos entre grupos y poblaciones en el Perú Prehispánico revistieron motivaciones de diferente índole a través del tiempo: conquista de nuevos territorios, lograr supremacía ideológica sobre otros pueblos o, destacarse como miembros de la élite guerrera.
Los
guerreros a través del tiempo han pertenecido a la clase dirigente, muy vinculada
con los gobernantes y/o caciques, en ocasiones, cumpliendo funciones mixtas vinculadas
con el mundo ritual, intermediando con sus dioses (Ej. Cultura Moche y los
Sacerdotes-Guerreros). Los miembros que integraban la primera línea jerárquica
del ejército se distinguían del resto de la población por su indumentaria de
batalla (cascos, protectores corporales, orejeras, brazaletes, etc.), armamento
(escudos, porras, estólicas, lanzas, boleadoras, hondas) además, de la
decoración en sus cuerpos como tatuajes, pintura facial y corporal. Todo parece
indicar que para formar parte de la casta guerrera se necesitaba cumplir
ciertos requisitos como: destreza en el combate cuerpo a cuerpo, uso correcto
de las armas, capacidades físicas, disciplina hacia las ordenes de mando, valentía
en el combate, entre otras.
Para etapas iniciales del Antiguo Perú aún no se encuentran evidencias de establecimientos de ejércitos o enfrentamientos que incurran en conflictos entre poblaciones. La ideología de poder, fuertemente religiosa, parece ser un eje central para dominar a grupos y comunidades en regiones distintas. El control de la mano de obra no solo permitía manejar la construcción de grandes obras arquitectónicas e hidráulicas, sino también, el acceso a los recursos naturales, zona agrícolas y productos. Tal es el caso de la ciudad sagrada de Caral (+-3000 a.C.) o el centro ceremonial Chavín de Huantar (+-1500 a.C.).
Para periodos posteriores, ya encontramos elementos más evidentes que los conflictos requerían de una fuerza disuasiva tanto hacia el ordenamiento social interno como la conquista y protección de grupos externos. Vemos estas realidades con los Moche (+-0-800 d.C.) y su elite guerrera fuertemente asociada con lo ritual o sociedades expansivas como el Imperio Wari (+-600-1100 d.C.) y Chimú (+-1000-1476 d.C.). La estrategia del convencimiento, pero también sus ejércitos y la guerra, determinaron la anexión de nuevos espacios vitales, recursos y personas hacia sus dominios.
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| Imagen: Guerrero Wari encontrado en Pikillacta; Arqueología del Perú |
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| Recreación de ceremonia Inca. Taringa Megaspot |
El concepto de la guerra en el Antiguo Perú debe de entenderse y analizarse como un proceso muy diferente a los ocurridos en otros continentes como Europa o Asia. Aquí observamos un desarrollo particular, donde el poder ideológico-religioso jugo un papel determinante, convenciendo, sin llegar al enfrentamiento entre los pueblos. Ciertamente, los conflictos existieron perdiendo vidas humanas en el proceso, pero también existieron soluciones pacíficas, acuerdos y alianzas que promovieron lazos de amistad y hermandad entre poblaciones diferentes.



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